dimecres, 28 de març de 2012

Tenías razón... **


A veces hacemos daño a las personas que nos importan sin querer. Digo sin querer, porque no lo hacemos con mala intención, pues lo único que buscamos es nuestra propia felicidad, nuestra propia satisfacción… pero con eso, a veces hacemos sentir mal a los demás.

Sí, he dicho “propia felicidad” y “propia satisfacción” y soy consciente de ello. Porque es así. Somos seres egoístas que buscamos nuestro bienestar, aunque es cierto que para ello a veces necesitamos actuar con otros, pero nuestra meta no cambia.

¿Por qué digo esto? Pues porque me equivoqué y lo siento. Pensé que no era el momento adecuado y que tenía que dejar pasar ese tren porque no era el mío, pero y si sí lo era, ¿qué?

Lo hecho, hecho está y no lo puedo cambiar, y te puedo asegurar que no ha sido mi intención cambiarlo estas últimas semanas, pero he tenido demasiado tiempo para pensar y eso no es bueno.

No es tu culpa y no tienes que pedir disculpas, las cosas son como son y pasan así por alguna razón, aunque esa razón no tenga argumentos suficientes para justificarse. Es decir, no sé si hice bien o hice mal, no sé porqué estoy reflexionando de todo esto ahora, ni espero que esto lo cambie… Solo sé que a lo mejor perdí un tren que no sabía a qué destino me iba a llevar y, ahora, me pregunto qué fue lo que me hizo perderlo. El miedo, ¿tal vez?

Lo siento si te fallé.
No sé si es una declaración de intenciones, simplemente una forma de subir el muro que ahora está bajo o la forma de buscar una solución para alcanzar ese tren, que no se si conseguiré. Pero voy a estar ahí y voy a caminar en tú misma dirección. Puede que no alcance tú tren, pero ahora ya sé que tenemos una misma dirección y eso ya es mucho, ¿no?

Antes de seguir leyendo, ¡mira el vídeo! 



Tú me haces ser mejor persona.
Tú estás tan loco como yo.
Tú haces que no busque explicaciones... (aunque sea una preguntona).
Tú haces que las cosas simples sean extraordinarias.
...

** ¿Por qué en castellano? Porqué es para ti.